INFORMACION UTIL Y ALGUNAS Respuestas, PARA ENTENDER EL problema del alcoholismo, la   drogadependencia Y LOS COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS - LECTURAS DETALLADAS

TESTIMONIOS Y CASOS, DE PERSONAS AFECTADAS POR ADICCIONES

TESTIMONIOS

A continuación se incluyen testimonios y casos, relativos a parientes directos, familiares, amigos y/o entorno social, afectados por las consecuencias de las adicciones de algún ser querido (se omiten las filiaciones preservando el anonimato).

“Estoy cansado de recorrer juzgados. Espero con impaciencia la orden de un juez que, bajo la figura legal de protección de personas, obligue a mi hijo a reanudar un tratamiento por su adicción a la marihuana. Sospecho que también consume paco y otras drogas duras”.

"Mi hijo estuvo 10 meses en una comunidad terapéutica pero hace un mes empezó a consumir otra vez. No puedo irme a trabajar tranquilo porque está vendiendo todas las cosas de la casa. Incluso nos amenazó de muerte a mí y a mi señora, si no le damos plata para seguir consumiendo", cuenta con la voz entrecortada un padre que vive con su mujer y otras dos hijas. Es un trabajador que saca el dinero justo para vivir. Está desesperado. La adicción de su hijo lo llena de impotencia.

"Es una situación terrible para la familia porque nos culpamos unos a otros. Tener un adicto afecta mucho. Es un infierno. A mí me destruyó, arruinó mi apellido, mi dignidad, porque él sale a robar para conseguir droga. Yo alerto a mis vecinos si sé que anda dando vueltas por ahí". La desesperación es tan grande que hasta prefiere que su hijo vaya preso antes de que siga consumiendo. "Lo único que puede ayudarlo ahora es ir a la cárcel", dice.

“Además de la preocupación por el adicto y sus comportamientos, también me preocupan mis hijas, sus hermanas. "Temo por ellas porque el hermano las invita permanentemente a consumir. Y también por mi mujer, que es la que está en casa. A ella la golpeó para sacarle plata". Por eso, y para que su hijo encuentre una cura definitiva, el padre está recorriendo juzgados. "En 15 días habrá novedades", dice que le contestaron en la Justicia. Serán otros 15 días interminables, en vela y en alerta, y con la incertidumbre de no saber si a su hijo se le está acabando el tiempo.

CASOS
Juan C.
Dice su padre, "siempre fue un chico especial. Inquieto y con algunos trastornos de personalidad, como la mayoría de los adictos. No obstante recibir apoyo psicológico desde niño nunca pudo afianzar alguna pertenencia. Cambió frecuentemente de núcleo social, de escuela y no terminó su educación formal.  Debió recibir atención psiquiátrica tras varios episodios de agresión. El consumo empezó mientras cursaba el inicio del secundario".
"La droga lo empeoró. Empezó a tener cambios bruscos de carácter; la relación entre nosotros era cada vez peor. Bajó mucho de peso, y se iba y no aparecía hasta el otro día. No se podía hablar con él; no había diálogo". "Poper, paco, ketamina, éxtasis y metanfetaminas, son algunas de las sustancias que pasaron por su organismo". "Primero fue la cumbia y después las fiestas electrónicas. Andaba con amigos armados. Nos confesó haber robado para consumir. Lo cuento y se me hiela la sangre", cuenta la madre.
Después de este episodio, ella y su marido, fueron al juzgado para pedir una orden de internación. Por este conducto llegaron a una comunidad terapéutica donde inició el tratamiento y después de casi un año de internación fue dado de alta y comenzó el proceso de reincersión social y laboral. "A mí me lo salvaron ahí. Su destino era la cárcel o la muerte", afirma el padre.
"La internación fue espectacular. Ahora el tema es la adaptación afuera. Empezó un curso; tuvo varios trabajos, pero no logra mantenerlos. Está con tratamiento ambulatorio de todos los días, pero ya no quiere seguir yendo. Pedimos al juzgado que lo obligara a cumplir el tratamiento. Anda con gente que consume; por eso no puedo asegurar que no haya vuelto a consumir", se lamenta la mujer.
"Antes me daba vergüenza decir que tenía un hijo adicto; ahora, no. Considero que está enfermo. Yo voy a seguir haciendo todo lo necesario para sacarlo de la droga. Que no digan que los padres no se ocupan. Hay una tendencia a culpabilizar a los padres, y esto no justo", afirma el padre.

Jorge E.

Desde los 14 hasta los 32 años vivió en una nebulosa: la que construyó sobre la base de cocaína, anfetaminas, marihuana y otras tantas sustancias. Pero aun en el pico de su adicción, una pequeña luz asomó entre tanta oscuridad. "La cocaína no llegó a matarme. Estuve cerca de la muerte  pero hubo algo que no dejó que me muriera".
Casi todo adicto “toca fondo” (en consumo se siente mal y en abstinencia también). A Jorge le llegó una noche mientras su familia dormía. "Estaba  tratando de que algo me surtiera efecto. Hice un cóctel y tuve una sobredosis. Me interné solo. Pero me escapé y me encerré por 15 días. Después, ingresé en una comunidad terapéutica donde estuve internado casi dos años. Hoy estoy vivo gracias a ellos".
Cuando terminó el tratamiento, Jorge sintió que tenía que devolver algo de lo mucho que le habían dado: "Hice cursos; fui a congresos; me formé y trabajé en comunidades terapéuticas y en grupos de autoayuda”. "Aprendí a vivir -dice-. Hace 17 años que no me drogo. Perdí muchas cosas que no pude recuperar, pero ahora trato de no mirar atrás y devolver. La vida me dio otra oportunidad".

Mensaje a parientes directos, familiares, amigos y/o entorno social

Las consecuencias de las adicciones y los comportamientos derivados, impactan sensiblemente en parientes directos, familiares, amigos y el entorno social, de éstos generándoles verdaderos infiernos muy difíciles de soportar sin ayuda.
En este sentido se recomienda que las personas afectadas acudan y aprovechen el apoyo y la contención, que brindan los grupos de ayuda de Nar-Anon (parientes de drogadictos) y Al-Anon (parientes de alcohólicos).

 
 
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