INFORMACION UTIL Y ALGUNAS Respuestas, PARA ENTENDER EL problema del   alcoholismo, la drogadependencia Y LOS COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS

DROGADICCIÓN y COMPORTAMIENTOS ADICTIVOS


La drogadiccion - qué, por què y desde cuándo

    Qué es y de qué se trata
    El porque de la drogadicción
    Conductas adictivas
    Desde cuándo el consumo y el abuso de drogas
El uso de drogas y la “dolorosa” experiencia de vivir

Constelación y personalidad preadictiva

Adolescencia y drogadicción

Tipos de dependencias

Clasificación y caracterización, de las drogas de mayor utilización y consumo
     Clasificación de las drogas de mayor consumo
     Caracterización de las drogas más utilizadas
 Efectos del consumo y del abuso
     Efectos, consecuencias y cambios en el comportamiento
     Efectos fisiológicos, psicológicos y patológicos
Características y condiciones de los tratamientos

Cómo protegerse de las drogas ¿qué hacer?


LA DROGADICCION - QUÉ, POR QUÉ Y DESDE CUÁNDO

Qué es y de qué se trata

Podemos entender a la drogadicción, como una enfermedad genética y progresiva, consistente en la adicción, dependencia y/o consumo abusivo y compulsivo, de ciertas sustancias tóxicas para nuestro organismo, que afectan al sistema nervioso central, al igual que varias funciones cerebrales. Asimismo, tiene efectos a nivel fisiológico y psíquico, que se manifiestan en alteraciones del comportamiento, de las emociones, del juicio y la percepción del medio ambiente que rodea al consumidor.
Se la define, también, como el estado psicológico y en ocasiones físico, caracterizado por la necesidad compulsiva de consumir una droga para experimentar sus efectos psicológicos y satisfacer la dependencia física. Abarca un campo amplio y con numerosas variables, razón por la cual requiere un enfoque interdisciplinario.

El por qué de la drogadicción
Es clave la postulación que la drogadicción debe ser estudiada dentro de un marco psicosocial. Si no hay droga no hay drogadicción. En otras palabras, si no se dan las condiciones sociales que posibilitan la obtención de drogas por parte de la población, ésta no sufrirá esta enfermedad. Donde esta alternativa no existe, la persona podrá desarrollar otras conductas adictivas, como pueden ser el juego, el trabajo, la comida, la adquisición de objetos, etc., pero no una drogadicción o fármaco-dependencia. 
Dentro de los problemas que favorecen el consumo y el abuso de las drogas, es posible  identificar, en la familia, problemas de violencia hacia los hijos y pareja, que puede ser física (golpes, abuso sexual), psicológica (gritos, insultos) y económica (falta de manutención).  El resultado de estas conductas produce consecuencias como la desintegración familiar (divorcios, abandono de niños, propagación de madres solteras, etc).
Se considera de manera generalizada que el consumo y abuso, del alcohol es la puerta fácil de acceso a la drogadicción, particularmente, en los jóvenes. El cannabis es el vehículo de inicio al consumo de sustancias ilegales secundado por la cocaína y el paco.
Otras circunstancias propiciatorias del consumo que se pueden mencionar son:

  • Curiosidad.
  • Desintegración familiar (la adicción es un eslabón más de una larga cadena de disfunciones familiares).
  • Problemas económicos.
  • Soledad.
  • Imitación u obligan los compañeros (necesidad de pertenecer).
  • Desesperación por “huir” de los problemas.
  • Problemas con la autoestima.
  • Tener la idea equivocada de que “un consumo no hará daño”.
  • Falta de información y/o de orientación y, también, exceso de información pero mala y equivocada.
  • Escasa comunicación y falta de confianza, con los padres y el entorno.
  • Influencia de los medios de difusión y la propaganda.
  • Considerar este tema como un tabú y por ello, no se hable de él.
  • Vergüenza de los jóvenes para hablar de sus problemas.

Otro concepto importante destaca la disposición del individuo a usar drogas. Este fenómeno es inherente a su condición de fragilidad y finitud. Se puede decir que la drogadicción  no se corresponde en forma lineal con una particular estructura de personalidad. No obstante que entre las personas que usan drogas, en especial los jóvenes, hay un porcentaje significativo con trastornos narcisistas, particularmente los denominados "borderline" o fronterizos, ésta no es una conducta sine qua non. También sufren trastornos neuróticos, psicóticos, depresiones graves, psicopatías, etc.. Por otra parte hay personas que padecen algunos de estos cuadros y que jamás usan drogas.

Conductas adictivas
También se ven conductas adictivas en las relaciones interpersonales. Se puede observar personas que mantienen relaciones humanas inmaduras basadas en la  necesidad de “llenarse” del otro, de “poseerlo”, y no de relacionarse con el otro respetando su individualidad. Se produce así un vínculo simbiótico, o sea adictivo, a una persona o a un grupo, donde nunca el otro es un otro.
 En esta manera de relacionarse el destino de cada uno puede llegar a depender tanto del otro como un bebé de su mamá y su falta podrá desencadenar un verdadero síndrome de abstinencia, o presentar otras reacciones extremas, como por ejemplo: crisis psicóticas, intentos de suicidio y/o reacciones criminosas. Inclusive pueden acontecer otros fenómenos psicosociales como reacciones asfixiantes con efectos semejantes a sobredosis de drogas o depresiones invalidantes, para uno o ambos  involucrados en el proceso.
El consumo de drogas, dependiendo del tipo, lleva a que se padezca de euforia y/o alucinaciones y en abstinencia se experimente náuseas, diarrea, dolor, desesperación, angustia y depresión (síndrome de abstinencia). Los síntomas varían según el tóxico consumido. En algunos casos extremos puede llevar a la locura y/o la muerte. La dependencia psicológica, o habituación, consiste en una fuerte compulsión hacia el consumo aunque no se desarrolle síndrome de abstinencia.

Desde cuándo el consumo y el abuso de drogas
El uso y abuso, de las drogas no es una cuestión del presente o de décadas recientes, sino que se pude identificar pruebas desde la prehistoria. En el siglo II después de Cristo, los galenos utilizaban al opio de manera terapéutica para mitigar el dolor.
Asimismo, los derivados del cannabis fueron utilizados varios siglos antes de la era actual, en China, Asiria y la India, para alcanzar estados de éxtasis o subliminales. Muchas culturas utilizaron las drogas con fines rituales, en ambientes controlados y sólo por personas especialmente designadas.  No se conoce que existieran casos de dependencia a estas substancias.
A mediados del siglo XIX, irrumpió con fuerza el consumo de la morfina. Principalmente, por medio de la invención de la jeringa, en el año de 1850. Muchos de los adictos, comenzaban a utilizarla, como una manera de calmar sus dolores fisiológicos, pero muchos terminaron siendo adictos a la misma.
Ya en el siglo XX, aparecería la heroína y la cocaína. La heroína nace como un derivado de la morfina. Fue utilizada como calmante durante la Primera Guerra Mundial. La heroína, en fuertes dosis, es mucho más tóxica que la morfina y produce una muy fuerte dependencia física. Es la droga que causa la mayor cantidad de muertes por medio de sobredosis.
La cocaína, debió su difusión al interés médico ya que se trató del primer anestésico local verdaderamente eficaz. Como tal fue utilizado inicialmente por Segmund Freud cuyo trabajo fue conocido por un oftalmólogo, llamado Koeller, quien probó sus cualidades anestésicas en el ojo de una animal, con completo éxito. Aquello ocurría a mediados de 1914. Lamentablemente hoy la conocemos por los terribles efectos que produce en el adicto y su entorno.

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EL USO DE DROGAS Y LA “DOLOROSA” EXPERIENCIA DE VIVIR
La droga es una necesidad que se registra como una constante a lo largo de la historia de la humanidad y cuyo fundamento está basado en la incapacidad de los seres humanos para aceptar la condición de finitud de la vida. El hombre es el único animal que no acepta su destino biológico que es nacer, crecer, reproducirse y morir, negando el mandato natural.
El cuerpo es igual al de cualquier animal; guste o no, nace, crece, se reproduce (o no) y muere. Tiene que cumplir el destino biológico. La mente, en cambio, siempre ha querido escapar de este determinismo biológico y sólo mentalmente se puede intentar trascender los límites que corresponden. Con la mente es posible ir a cualquier otra parte, otro país, otra ciudad, al espacio, etc.. La  fantasía y la imaginación, permiten hacer cualquier cosa que se desee, en la mente.
En cambio, en el nivel corporal, físico, la finitud y la muerte como final inevitable, es un hecho capital que duele inmensamente y cuesta aceptar. Cuanto más débil es una persona más dificultad tiene para tolerar el conocimiento de la realidad de lo que es la vida, sus límites y exigencias. Si han sufrido grandes frustraciones que han lesionado su Yo, debilitando y distorsionando sus posibilidades de un normal funcionamiento, tienen más problemas para aceptar sus limitaciones.
El adicto niega su finitud, hace “la vista gorda”. Siente odio hacia su cuerpo, ya que este por su finitud le impide vivir la ilusión de grandiosidad que busca. Ahora bien, el adicto vive una paradoja trágica. Como todo ser humano necesita y busca un límite para poder integrarse al resto de la humanidad, pero cuando lo encuentra se desespera, porque este límite le marca su finitud. En consecuencia, intenta sobrepasarlo, atacándolo y buscando una grandiosidad que no puede ser satisfecha y, al encontrar un nuevo límite ante la intolerancia de su cuerpo al tóxico, reaparece nuevamente la condición de finitud.
Así, esto se repite una y otra vez, hasta llegar a la sobredosis, que representa la posibilidad de marcar un límite que detenga el ciclo, pero que no resulta suficientemente eficiente, hasta que se llega el límite máximo que es la muerte.
Esta negación del cuerpo y su finitud se complementa con el sentimiento que tiene el adicto a tener un Yo demasiado frágil, que ha sido invadido y explotado desde pequeño sin respeto a sus límites. Cuando encara su vida no tiene fuerzas para enfrentar los límites de la realidad externa y entonces recurre a las drogas que operan como una fuerza extra que le ofrece la ilusión de poder vivir una existencia con una menor vulnerabilidad que la que realmente tiene.
Colocados en el proceso de enfrentar las exigencias de vivir, situaciones que se  experimentan como terribles y horrorosas, un recurso defensivo clásico al que apelan es refugiarse en su interior y si éste está dañado, lesionado, carente de objetos buenos  internalizados que ayuden a encontrar sentido a la vida, es decir que es desilusionante, su predisposición a la oferta de substancias mágicas que les brinden ilusiones aumenta peligrosamente.
La sociedad deshumanizada y con poco amor, en que se vive estimula al hombre a maquinizarse (robotizarse) y los combustibles especiales, léase drogas, se ofrecen como el vehículo ideal para esta transformación.
En cambio, la vida con esperanzas tiene sus bases fundantes en una buena infancia, en haber sido reconocido como otro, con vida y derechos propios, desde el comienzo de la vida.
El hombre siempre ha intentado escapar a su destino, trascender, y para ello recurre a su fantasía, a su capacidad de invención para encontrar algo que le dé mayor significado que “el fatalmente asignado por el determinismo biológico y las exigencias de la vida”. Este algo puede ser entonces una religión, una filosofía, o también una conducta adictiva o una franca drogadicción: “los paraísos artificiales”

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CONSTELACIÓN Y PERSONALIDAD PREADICTIVA
Se planteará la existencia de algunas características que pueden configurar lo que se denominará una “constelación preadictiva”. “Nadie es original en su patología.” En el adicto hay que buscar los modelos familiares que complementan los factores predisponentes al desarrollo de esta enfermedad. Estas familias son “psicotóxicas”.
A través de mensajes verbales y no verbales, la familia se encarga de mostrar al niño una serie de conductas adictivas que tienen que ver con el uso abusivo de medicamentos, en especial psicofármacos, tabaco, café, alcohol, trabajo, comida, etc.. Mensajes de cómo enfrentar las vicisitudes de la vida, en este caso, “psicotóxicamente”, lo que unido a las otras condiciones expuestas va a generar la adicción futura.
Muchas veces estos “mensajes familiares” tienen la modalidad de dobles mensajes típicos, que expresados en una frase podrían traducirse en términos de: “Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”. Los padres abusan, pero enseñan que esto no se debe hacer. Esta modalidad es inductora por excelencia de las conductas adictivas de los hijos.
El uso indiscriminado de medicamentos, no sólo psicofármacos, sino antibióticos, analgésicos y otros, el uso del tabaco en forma compulsiva, el uso de alcohol o de comidas frente a la ansiedad, o el comprar, trabajar o hacer cosas en forma impulsiva para calmar la angustia, van construyendo, en el hijo, un modelo donde el pensar, esperar y controlar los impulsos no existe; en cambio, la acción tóxica (consumo de drogas) sustituyen el pensar. Así se genera una personalidad preadictiva que al juntarse con la droga pasa a la categoría de adicta.
En otras palabras, en estos grupos familiares o equivalentes no se aprende el control de impulsos porque no existe nadie que lo enseñe. No hay modelos coherentes de reflexión, de espera. El adicto está siempre pidiendo, es decir buscando la gratificación inmediata, pues no aprendió a mediatizar el impulso con el pensamiento. Es un ser crónicamente “hambriento”.
Dentro de la constelación y personalidad preadictiva, existen factores de índole sociocultural que inducen  el desarrollo de las adicciones. En muchos países latinoamericanos como Argentina, Chile, Brasil, Venezuela, México, y en casi todos los países desarrollados o en proceso acelerado de desarrollo, existen modelos altamente adictivos como por ejemplo nuestras culturas alcohólica y tabáquica. Hay una especie de complicidad de toda la sociedad que favorece el desarrollo de un ambiente intensamente alcoholizado, que a su vez favorecerá la adicción.
Es frecuente observar en muchos países conductas como el beber alcohol reiteradamente en dosis pequeñas a lo largo del día, como ocurre en España o Venezuela, lo que significa además de otros males, un ejemplo negativo para las generaciones más jóvenes, con el agravante de que estos modelos están potenciados por la idealización de estas conductas a través de las poesías, las canciones, propagandas, películas, videos, etc.. El que hoy se usen otros productos como son los inhalantes por los grupos de clases bajas, en especial los niños y jóvenes más expuestos al abandono, no es más que un cambio en la sustancia adictiva, pero continuando siempre dentro del mismo modelo.
Una campaña de prevención primaria contra las drogas debería partir primeramente por la prevención del alcoholismo, el  tabaquismo y las adicciones recetadas.

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ADOLESCENCIA Y DROGADICCIÓN
Evidentemente la adolescencia es la etapa más susceptible para desarrollar una drogadicción, pues es el período de resolución del proceso simbiótico. Es la etapa de la separación del grupo familiar, del duelo por la exogamia y del enfrentamiento con el mundo externo.
Si el adolescente tiene un Yo débil, producto de todos los factores expuestos anteriormente, entonces va a necesitar una fuerza extra para cumplir con este desafío y si tanto la familia como la sociedad le muestran que las “drogas” son el equivalente de “la espinaca para popeye”, es decir, el “combustible” adecuado para enfrentar las exigencias de la vida, él podrá poner en marcha la “experiencia tóxica”.
 En la sociedad actual los factores inductores son numerosos y reiterados a lo largo de las 24 horas de cada día y cuando encuentran terreno propicio fructifican con gran facilidad. Una de las patologías más susceptibles de ser vulnerable es la de los trastornos de la personalidad; en especial los casos de personalidad "borderline" o fronteriza, porque son seres deficitarios en su personificación. En psicopatología se les considera como detenciones en el proceso de desarrollo.
En síntesis, si nos colocamos ante las realidades que debe enfrentar el adolescente de esta época y si le sumamos la ya de por sí estresante tarea de asimilar los cambios propios de de su crecimiento, tanto corporales como psicosociales, se hace aún más claro comprender por que constituyen una población de alto riesgo.

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TIPOS DE DEPENDENCIAS
Las dependencias de la drogadicción pueden ser de dos tipos: psíquica y  física. La psíquica se debe al fuerte estado de euforia que produce la mayoría de las drogas existentes y como vehículo para evadir la realidad. Así el adicto necesitará constantemente drogarse para evadirse y mantener el estado de euforia, generando la dependencia y la compulsión. La abstinencia le hará sufrir de un fuerte quiebre emocional.
La dependencia física se basa en un proceso fisiológico, ya que el cuerpo se hace dependiente de manera directa.  Es lo mismo que le ocurre quienes sufren de tabaquismo que, de manera fisiológica, se hacen dependientes de la nicotina. La persona que consume drogas y es drogadicta y sufriendo de dependencia física, al interrumpir la ingesta sentirá fuertes trastornos fisiológicos; lo que es conocido como síndrome de abstinencia.

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CLASIFICACION Y CARACTERIZACION, DE LAS DROGAS DE MAYOR UTILIZACION Y CONSUMO

Clasificación de las drogas de mayor consumo
Los científicos utilizan animales de laboratorio para deducir la capacidad adictiva de los tóxicos: los que el animal se auto administra repetidamente son considerados como de alto poder adictivo, ya que tienen propiedades de refuerzo positivo. Entre éstos están: el opio, el alcohol, la cocaína, el paco (gravísimo problema en la Argentina) y los barbitúricos. La marihuana y los psicofármacos, producen hábito a pesar de no tener propiedades de refuerzo positivo.
Los tóxicos de uso más frecuente, con excepción del alcohol y del tabaco, se clasifican en seis categorías principales: opioides u opiáceos, hipnótico-sedantes, estimulantes, alucinógenos, Cannabis e inhalantes.

Opiáceos: esta categoría incluye los derivados del opio: morfina, heroína y los sustitutos sintéticos, como la metadona. La morfina es uno de los analgésicos más potentes que se conocen y se toma como referencia para valorar la potencia de otros analgésicos. Tanto el opio como sus derivados alivian la tos, disminuyen los movimientos intestinales (frenando así los procesos diarreicos) y producen un estado psicológico de indiferencia al medio.

Hipnóticos-sedantes: los fármacos con mayor capacidad adictiva de esta categoría son los barbitúricos utilizados desde principios de siglo en el tratamiento de la ansiedad e inductores del sueño. Otros son las benzodiacepinas (comercialmente Valium) y el grupo de los tranquilizantes menores utilizados  en el tratamiento de la ansiedad, el insomnio o la epilepsia.

Estimulantes: una droga de diseño con el 3,4-metilen dioxianfetamina, conocido como " éxtasis", produce una intensa sensación de bienestar, afecto hacia las personas de su entorno, aumento de energía, y, en ocasiones, alucinaciones. Otros estimulantes cuyo abuso está muy extendido son la cocaína, el paco y la familia de las anfetaminas.

Alucinógenos: Los alucinógenos no tienen aplicación médica en la mayor parte de los países salvo quizás para el tratamiento de los pacientes agonizantes, pacientes con trastornos mentales, drogodependientes y alcohólicos. Entre los más utilizados se destacan el ácido lisérgico de dietilamida, o LSD, y la mescalina, un derivado del cactus del peyote. La tolerancia se desarrolla con rapidez, pero no aparece síndrome de abstinencia cuando dejan de consumirse. La fenciclidina, o PCP, cuyo nombre vulgar es "polvo de ángel", no tiene aplicación práctica en los seres humanos, pero los cirujanos veterinarios lo emplean en ocasiones como anestésico y sedante para los animales.

Cannabis: de la planta Cannabis sativa derivan tanto la marihuana como el hachís. La marihuana se obtiene triturando las hojas, las ramas y las flores, y el hachís es la resina concentrada. La forma más habitual de consumo es fumarlos. Tienen efectos semejantes: producen relajación, aceleración del ritmo cardiaco, alteración de la percepción del tiempo (que transcurre más despacio) y agudización de los sentidos (oído, tacto, gusto y olfato).

Inhalantes: dentro de la categoría de los inhalantes se encuentran ciertas sustancias que no son consideradas drogas, como el pegamento, los disolventes y los aerosoles (productos de limpieza, por ejemplo). La mayoría de las sustancias inhaladas (esnifadas) con intención de conseguir un efecto psicológico tienen una acción depresora sobre el sistema nervioso central.

Caracterización de las drogas más utilizadas
Caractericemos algunas de las drogas más utilizadas. La heroína es una droga en forma de polvo, cristalino, blanco, inodoro y muy fino. Es sintetizado a partir de la morfina y se introdujo como tratamiento para la tos y sustituto no adictivo de la morfina. Pronto se descubrió su intensa capacidad adictiva y se prohibió en muchos países, incluso con fines médicos. Produce un estado de embriaguez casi instantáneo tras su consumo.
Por lo general, es consumida en comprimidos o aspirada por la nariz, aunque la manera más recurrente es de manera líquida a través de inyecciones. Sus efectos son los mismos que los de la morfina, pero potenciados. El principal, es la depresión del sistema nervioso central, además de dependencia psíquica y fisiológica, y rápida tolerancia lo que lleva a desear dosis cada vez mayores.

El clorhidrato de cocaína, que tiene entre sus componentes acetona, ácido clorhídrico, cloroformo, metimetilo acetona, eter etílico y gas cloruro de hidrógeno, resulta en un estimulante del sistema nervioso central y produce euforia, sensación de gran fuerza física y excitación. Se consume por las vías respiratorias. La dependencia es principalmente psíquica por la euforia y el aumento de la autoestima que produce. Puede producir alteraciones al sistema cardiovascular y/o al respiratorio. Si se introduce por el torrente sanguíneo, puede producir una fuerte dependencia física y el consumo continuo fuertes estados de paranoia que no cesan al interrumpir su consumo.

El crack es un derivado de la cocaína. Se forma por medio del clorhidrato de cocaína mezclado con carbonato de sodio y agua, mezcla a la que se le aplica un fuerte golpe de calor, y luego, un rápido golpe de frío. Luego la mezcla se cristaliza. Estos cristales son fumados usando pipas de agua. Sus efectos son  más potentes que los de la cocaína y que más rápidamente puede producir adicción. El peligro de una sobredosis es más latente que con otras drogas.

Las anfetaminas son las drogas más utilizadas, para provocar estados de euforia y para apaciguar el hambre, el cansancio y la fatiga. Una vez acabados sus efectos provocan fuertes cuadros de cansancio y depresión y si se intoxica  puede presentar alucinaciones, irritabilidad, insomnio y confusión mental. Al consumir dosis mayores a los 30 miligramos puede producirse la muerte. La dependencia de las anfetaminas es psíquica.

Dentro de los alucinógenos más conocidos, está el LSD-25. Más conocido como “ácido”. Proviene de un hongo llamado cornezuelo de centeno. La forma más usual de consumirlo es por medio de papel secante (en forma de cuadrados) que se coloca en zonas de alta irrigación sanguínea, como debajo de la lengua. No crea dependencia física, sino que psíquica. Puede provocar alucinaciones sin ingesta en las últimas horas, lo que se conoce como “flashback”. Como efectos adversos, tenemos ideas suicidas, tendencias sumamente agresivas, fuertes delirios de persecución, etc..

Paco (pasta básica de cocaína o PBC) es una droga callejera de bajo costo elaborada a partir de bicarbonato de sodio, cafeína, alcaloide de cocaína y anfetaminas. Se ha descartado que sea un residuo de la elaboración del clorhidrato de cocaína, como se pensaba hasta ahora. Es la droga más letal y adictiva, que se conoce y que impacta mayormente en jóvenes y en niños. Se suele consumir por vía respiratoria o sobre la marihuana en forma de cigarrillo (marciano, bazuco, nevado). El consumo de paco se realiza a través de pipas caseras (latas agujereadas, antenas de televisión, etc.), donde se mezcla el producto con viruta de metal y ceniza de cigarrillo de tabaco o virulana metálica, a modo de filtro. Es altamente tóxica y adictiva.

Aceto es una nueva droga que aparentemente llegó al mercado para reemplazar al paco. Envalentona a los delincuentes, les quita las inhibiciones morales y es utilizada por los malvivientes para convertirse en “armas mortales”. El consumidor se convierte en un verdadero asesino. Le “estalla” la cabeza y queda anestesiado. Es un polvo conformado por anhídrido acético, al que debe su nombre, y medicamentos pisados que se mezcla con agua y se ingiere. Su efecto dura 8 horas y su precio es de unos $14 pesos en las villas. Sus consumidores por lo general son de estratos sociales bajos y lo utilizan cuando el paco ya no satisface sus necesidades. Es igualmente letal que el paco.

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EFECTOS DEL CONSUMO Y DEL ABUSO
Las sustancias psicoactivas o adictivas, pueden actuar en el sistema nervioso central por la existencia de ciertos componentes de la corteza cerebral conocidos como receptores, sobre los cuales se fijan para luego accionar sobre el interior de la célula nerviosa. Por ejemplo, la cocaína incrementa la liberación hacia el torrente sanguíneo de dopamina, sustancia que permite la transmisión de los impulsos nerviosos.
Los opiáceos (derivados del opio) disminuyen la actividad de un tipo particular de neuronas (noradrenérgicas), lo que produce un incremento de la actividad generada por la adrenalina que se traduce en excitación general y se manifiesta, por ejemplo, con dilatación de las pupilas e incremento del ritmo cardíaco.
Los alucinógenos como LSD (ácido lisérgico) activan las vías que utilizan serotonina como neurotransmisor y que controla funciones tales como el apetito y el control de los impulsos. De ahí que los adictos al LSD sean protagonistas de historias de crímenes violentos. Las benzodiazepinas y los barbitúricos, entre tanto, actúan sobre el ácido GABA, una sustancia que tiene funciones inhibidoras en numerosos circuitos del sistema nervioso central.
Las etapas por las que transita un consumidor de paco son: euforia (disminución de las inhibiciones y sensación de placer), disforia (comienzo de sentimiento de angustia, depresión e inseguridad), adicción (consumo sin interrupciones, buscando mitigar la sensación de disforia) y psicosis y alucinaciones, con pérdida de contacto con la realidad, agitación, paranoias, agresividad y alucinaciones que pueden durar semanas.

Efectos, consecuencias y cambios en el comportamiento
Dentro de los efectos, consecuencias y cambios en el comportamiento, que podrían sugerir que una persona sufre de drogadicción, están los siguientes:

  • Exceso de mal humor. Irritabilidad. Susceptibilidad.
  • Repentina caída en el rendimiento académico o laboral.
  • Deserción escolar.
  • Descuido en el aspecto y aseo personal.
  • Problemas económicos.
  • Desaparición de objetos de valor o dinero en casa.
  • Temblores, insomnio, aspecto somnoliento o adormilado, lenguaje incoherente.
  • Depresión, apatía, desgano, falta de motivación.
  • Incapacidad de cumplir con las responsabilidades.
  • Problemas en sus vínculos sociales, constante ausentismo laboral o suspensiones laborales, hasta despidos.
  • Pandillerismo.
  • Líos con la justicia, como son problemas de transito, riñas y delitos mucho más graves (robos, homicidios, violaciones).
  • Aislamiento del grupo habitual de amigos.
  • Alejamiento de la familia.
  • Violencia y desintegración familiar.
  • Hábitos antisociales, como mentir, robar o pelear.
  • Crisis nerviosas.
  • Pérdida del apetito.
  • Daños a la salud: gastritis, úlceras gástricas, daños al hígado, al corazón, al cerebro y de transmisión sexual.
  • Alteración de la salud mental.
  • No se sabe si lo que se vive es real o imaginario.
  • En el caso de tabaquismo daños muy serios en el sistema respiratorio, como puede ser, cáncer, enfisemas, y EPOC.

Efectos fisiológicos, psicológicos y patológicos

Inhalantes: Afecciones respiratorias. Cirrosis. Arritmia cardiaca. Trastornos psicológicos.
Cocaína: Insuficiencia cardiaca y pulmonar. Insomnio, jaquecas. Taquicardia. Fatigas.
PCP o Polvo de Ángel: Taquicardia. Somnolencia. Convulsiones. Coma. Infarto. Muerte.
Sedantes e Hipnóticos: Reflejos lentos. Dificultad en el habla y en el andar.
Opiáceos: Infección de los tejidos cardíacos. Abscesos de piel. Afecciones hepáticas. Congestión pulmonar. Encefalopatía. Muerte.
Marihuana y Hachís: Cáncer de pulmón. Insuficiencia cardiaca. Cefaleas. Daño cerebral.
LSD: Trastornos visuales. Pérdida de la memoria. Cefaleas. Infarto y muerte.
Estimulantes: Desnutrición. Afecciones en la piel. Úlceras. Trastornos pulmonares y cardíacos. Cefaleas. Daño cerebral. Movimientos involuntarios.
Crack: Disminución de la potencia sexual. Cefaleas. Hemorragia cerebral. Mal de Parkinson.
Éxtasis: Cefaleas. Dificultad para orinar. Impotencia. Encefalopatía. Coma, infarto y muerte.
Paco: Afección del tracto respiratorio, sistema circulatorio y cardio vascular, la piel, los músculos y anorexia. Durante el embarazo mutaciones severas en el feto. Comportamiento errático y violento. Muerte cerebral.
Alcohol: Disminución de la coordinación motriz. Afecta la respiración, la circulación y los órganos digestivos.
Tabaco: Afección de los sistemas digestivo, respiratorio y circulatorio.

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CARACTERISTICAS Y CONDICIONES DE LOS TRATAMIENTOS
Con respecto a los tratamientos a seguir para que una persona drogadicta deje su adicción por lo general son multidisciplinarios y se requiere del compromiso del adicto y, fundamentalmente, de la familia y el entorno. Lo que se recomienda tener en cuenta es lo siguiente:

  • No hay un solo tratamiento apropiado para todas las personas.
  • Debe estar fácilmente disponible en todo momento.
  • Para ser efectivo debe abarcar las múltiples necesidades de la persona, no solamente su abuso de drogas.
  • El plan de tratamiento debe ser continuamente evaluado y, de ser el caso, modificado para asegurar que se mantenga a la par con los cambios en las necesidades de la persona.
  • Para que sea efectivo es esencial que se lo continúe durante un período adecuado de tiempo.
  • La terapia individual y/o grupal y otros tipos de terapias de comportamiento, constituyen componentes críticos del tratamiento efectivo. Uno de los programas más usados es el de los 12 pasos (en inglés twelve step program), basado en grupos de apoyo, literatura y herramientas varias (la versión de este programa para alcohólicos es conocido como el grupo de Alcohólicos Anónimos y para drogadictos Narcóticos Anónimos).
  • Para muchos pacientes los medicamentos conforman un elemento importante del tratamiento, especialmente cuando se combinan con diferentes tipos de  patologías.
  • En el caso de individuos con problemas de adicción o abuso de drogas que al mismo tiempo tienen trastornos mentales (duales) se deben tratar manera integrada.
  • La desintoxicación médica es solamente la primera etapa del tratamiento y por sí misma hace poco para eliminar el abuso de drogas a largo plazo. Un segundo paso fundamental es el manejo de la abstinencia.
  • El tratamiento no tiene que ser voluntario para ser efectivo. La protección de persona es un trámite a tener siempre en consideración.
  • El posible uso de drogas durante el tratamiento debe ser constantemente supervisado.
  • Los programas deben incluir exámenes para el VIH/SIDA, la hepatitis b y c, la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas, conjuntamente con la terapia necesaria para modificar o cambiar aquellos comportamientos que les ponen a ellos o a otros, en riesgo de ser infectados.
  • La recuperación de la drogadicción puede ser un proceso a largo plazo y frecuentemente requiere múltiples rondas de tratamientos.

Excepto en el caso de la dependencia a opiáceos, las prestaciones médicas más habituales se limitan, casi siempre, al manejo de los problemas de sobredosificación, reacciones adversas o las eventuales complicaciones, como la malnutrición o las enfermedades provocadas por el uso de jeringas sin esterilizar. Los consumidores de barbitúricos o anfetaminas, pueden precisar un centro de desintoxicación, como en el caso de los alcohólicos. El objetivo de la mayor parte de los programas de tratamiento es el manejo de la abstinencia.
Los programas de deshabituación a opiáceos son sobre todo de dos tipos. La filosofía de las Comunidades Terapéuticas es implicar al paciente adicto en la resolución de sus problemas. Se le considera una persona inmadura emocionalmente a la cual ofrecerle una segunda oportunidad para desarrollarse. Las situaciones conflictivas con otros miembros de la comunidad son muy frecuentes. El apoyo mutuo, el mejorar de categoría dentro de la comunidad y ciertas recompensas, son los estímulos al buen comportamiento y a perseverar en la recuperación.
La otra forma de deshabituación a opiáceos consiste en la administración de sustitutos de la heroína. Uno de ellos es la metadona, de efecto más retardado que ésta, pero también crea adicción. Se trata de ir abandonando el consumo de heroína mientras se elimina la necesidad de tener que conseguirla "en la calle". Otra sustancia más reciente es la naltrexona, que no es adictiva y que bloquea el estado de embriaguez que se percibe con el uso de la heroína. No puede emplearse en pacientes con problemas de hígado, frecuentes entre los toxicómanos.

Se puede concluir que la drogadicción es una enfermedad con terribles consecuencias para las personas, por lo que a los primeros indicios de la misma se debe consultar a un especialista en el campo.

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CÓMO PROTEGERSE DE LAS DROGAS ¿QUÉ HACER?
A continuación se encontrarán algunas actitudes y comportamientos, que pueden contribuir a que las personas se puedan proteger de caer en el flagelo de las adicciones y sus perniciosos efectos. Ellos son:

  • Ejercicio físico.
  • Aceptación de la propia apariencia.
  • Integración en grupos de amigos y de afinidad.
  • Posibilidad de expresar los sentimientos y las ideas, sin ser rechazado ni castigado.
  • Desarrollo de las habilidades.
  • Posibilidad de hablar abiertamente con los padres y profesores.
  • Conocimiento de las consecuencias del consumo de drogas y otras adicciones.
  • Consciencia clara de los personales defectos de carácter.
  • Participación en actividades de desarrollo personal, social o comunitario.
  • Capacidad de adaptación a situaciones nuevas.
  • Lectura y actividades artísticas y culturales, promoviendo el ocio útil.
  • Sentimiento de aceptación por los demás.
  • Sensación de ser tomado en cuenta por los padres y el entorno.
  • Buena y madura, relación con los padres y el entorno.
  • Logro de metas posibles y no fantasiosas expectativas.
  • Alegría y satisfacciones en el hogar, escuela, etc.
  • Conducta moderada hacia el alcohol y el tabaco por parte de los parientes y amigos.
  • Evitar asistir a reuniones en las que se abusa del alcohol o se consuman drogas o se promueva este tipo de actitudes.
  • Ser respetado y proteger su dignidad.

En el pasado mediato la drogadicción no era un problema demasiado conocido, incluso era natural el consumo de algunas drogas; bien luego se descontroló. Quizás su prohibición o que tomarlas se volvió más popular, ha generado la actual sociedad: una sociedad de jóvenes mal informados, irresponsables frente al consumo, que cada vez se hunden más en el laberinto de las adicciones y no hacen nada por salir. Que perciben las drogas como un mago que todo lo resuelve. Y no es así; las drogas no resuelven problemas, los complican gravemente. Será inteligente toda acción y actitud, que permita apartarse de ellas.
Las drogas pueden afectar a cualquier persona, no importa sexo, edad o profesión. Las drogas son un factor de riesgo constante en nuestra vida, es como una opción de: tómalo o déjalo y nosotros tenemos el maravilloso don de elegir, de decir sí o no.

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