TESTIMONIOS DE PACIENTE Y FAMILIARES

Estos testimonios han sido parcialmente editados para evitar cualquier posible identificación

  “Yo no quería hacer ningún tratamiento. Lo único que hacia era fumar base. Mis padres tuvieron la excelente idea (hoy lo reconozco) de internarme en la Fundación, en contra de mi voluntad. Gracias a eso recupere mi vida” Fernando U.

  “Había perdido todo: trabajo, familia, hijos, todo por culpa de la cocaína. Me interne, debo reconocer que los comienzos fueron difíciles, pero gracias a los profesionales y adictos recuperados pude incorporarme a la legión de los rehabilitados. Se que cuesta, pero hoy puedo decir que vale la pena” Sebastián P.

  “Por culpa de la droga no podía estar con mi hija y ya la estaba perdiendo, además me contagie el HIV. Gracias al tratamiento hoy estoy limpia hace siete meses, cumplo con la medicación necesario y logre bajar la carga viral y aumentar el CD4.” Jessica P.

  “Estaba perdido en la vida. Pase dos años sin ver a mis hijas y cumplí una condena por robo cuando por las drogas ni me acuerdo lo que pasó. Encontré la salvación en el tratamiento.” Diego A.

  "Cuando mi sobrino ingresó a la Fundación lo hizo contra su voluntad, acababa de terminar un tratamiento en otra institución de la cual había salido con cero compromiso y conciencia de su enfermedad.
Transitamos años de desazón y dolor viendo como cada vez más se deterioraba su salud y su vida, sin poder hacer nada, hasta que se internó, por eso una vez que le dieron el alta y volvió a caer en las drogas, el mundo se nos vino abajo. Ahí apareció San Camilo en nuestras vidas, dando respuesta desde el inicio a nuestra problemática.
Nos solucionó el tema de cómo hacer que se internara, lo cual resultaba imposible de concebir. Una vez internado en la fundación, no fue fácil transitar las distintas etapas en San Camilo, tanto para él como para nosotros, pero nunca estuvimos solos, siempre hubo contención para él y para la familia.
Ahora, se ven los frutos y se entienden las razones por las cuales no se lo podía llamar, ver, o los horarios de las visitas. Ahora empieza a florecer todo el esfuerzo conjunto.
Él ya no es el de antes, tomó conciencia de su enfermedad y que tendrá que convivir con ella por el resto de su vida. Ya tiene herramientas para seguir luchando, pero ahora desde otro punto de vista, está alerta, sabe lo que no quiere, y nosotros aprendimos que la adicción es una enfermedad que tiene características propias, como toda enfermedad tiene un diagnóstico y un tratamiento y que enferma no sólo al adicto sino a su entorno.
Aprendimos que la droga es un ordenador de la vida del adicto y que hay que buscar otros ordenadores como el estudio o el trabajo. Hay que acompañar al adicto para que aprenda a hablar, a poner en palabras sus sentimientos y también aprendimos a compartir nuestro dolor, desesperación y alegrías en los grupos de familiares.
San Camilo, como institución da contención, explicación y tiempo no sólo para el adicto, sino también para nosotros, su familia." Gracias!! Flia. G.

  “La Fundación logro sacarme de la cárcel y convencerme para vivir honestamente que es lo que me permite mirar de frente a mis hijos”. Fernando M.

  “Abandonaba a mis hijos para salir de gira. Dejaba a la bebe a cargo de mi mamá y me desinteresaba de ella. Hoy, gracias a la rehabilitación vivo con mi hija y nos mantenemos con mi trabajo”. Silvia O.

S  "Cuando decidimos la internación de nuestra hija, el primer sentimiento fue de desesperación y angustia, hoy viendo como se va recuperando, sentimos una infinita felicidad". Flia H.

A  "No sabía que hacer con mi vida, hasta que encontré este lugar . Soy otra persona a pesar de las recaídas que algunas veces tuve. Pero lo más importante es que pude recuperar a mi familia". Juan P.

A  "Nuestro querido adicto, antes de la internación estaba nervioso, distante y dormía mucho. Parecía que le hablábamos a una pared, desaliñado en su aspecto personal, alejado de nosotros y de sus amistades que venían a casa, habitualmente con cortes raros de cabello, rastas y collares. Le molestaba todo lo que hacia su hermana menor, no entendíamos nada de lo que estaba pasando por que no nos dimos cuenta pero nos poníamos mal por que andaba mal en el colegio, como que ya no le importaba nada, estábamos muy angustiados.
Al internarlo se nos vino el mundo abajo, mucha angustia, llantos y dolor. Sin palabras pero a la vez tranquilidad que habíamos hecho lo correcto y sabíamos donde estaba. Del equipo terapéutico destacamos que siempre tuvimos todo el apoyo desde el primer día como hasta ahora.
Se lo ve muy bien hizo un giro de 180º esta con su familia, juega con su hermana, comparte charlas con nosotros y con toda la familia. Trabaja y respeta los límites tranquilo, prolijo en su aspecto. Disfrutamos en día a día de él. Muchas gracias a todos los integrantes de San Camilo." Flia. F.

A  "El alcohol y las drogas destruyeron mi vida y cuando estaba en lo más profundo del pozo mis viejos decidieron por mí. Los odié y en ese momento creí que nunca los iba a perdonar.  Hoy les agradezco y se que a pesar de ser durísimo fue lo mejor que me pudo pasar. Ahora trabajo, voy a los grupos y encontré un nuevo sentido de la vida".  Florencia R.

QW  "Internar a nuestro hijo fue muy doloroso, todos los días durante el primer mes nos preguntábamos si hacíamos bien. Cuando pudimos verlo nos dimos cuenta que había sido la mejor decisión de nuestras vidas, en pos de la salud y la integridad de él. Gracias Fundación San Camilo, les debemos la vida".
Flia. L.

Q  "Gracias a San Camilo me recuperé de mis adicciones y puedo disfrutar de mis hijos como nunca lo había hecho antes".  Clara C.

Q  "Antes de internar a nuestro hijo, era un infierno, él no dormía, nosotros no dormíamos, estábamos todos enfermos. Para nosotros fue un tiempo difícil. Era imposible hablar con él. Tomaba sus propias decisiones, se iba y no lo podíamos contener, no sabíamos cómo atacar esa situación. Principalmente por la falta de conocimiento. Pasamos varias situaciones violentas que no podíamos resolver.
Cuando pidió ayuda para nosotros fue un alivio y gracias a Dios encontramos esta institución que no sólo lo contuvo a él sino también a toda la familia, ya que en las primeras semanas de tratamiento sentíamos un tremendo vacío al no tener a nuestro hijo. Pero sabíamos que era lo mejor que podíamos hacer.
Y hoy estamos viendo con ocho meses de tratamiento un cambio muy grande, encontramos a nuestro hijo maduro, responsable de sus actos, consciente de la responsabilidad de una hija, capaz de expresar cariño a toda la familia, estos son los cambios que notamos y podemos contar hasta hoy.
En cuanto a los profesionales de San Camilo, los creemos excelentes y nos han contenido, escuchado y aconsejado en todo momento y gracias a ellos mi hijo está saliendo del infierno. Aprendimos que esta lucha es para toda la vida, que no hay soluciones mágicas.
Gracias por ayudar a mi hijo y a nosotros. Solo por hoy." Flia. A

G  "Mi hijo recorrió 6 comunidades y se escapo de todas. En San Camilo permanece y la mejoría es notable". Susana M.
 
A  "Hemos recuperado a una hija gracias a la internacional en comunidad terapéutica cerrada. Antes de esto no encontrábamos solución". Alicia J.

QW  "Mi hermano es alcohólico y pesaba 120 kg. Nunca hizo tratamiento. La internacional fue lo que salvo su vida". Alberto R.

QW  "Desde hace casi 7 años cuando me hice cargo de mi querido adicto, la vida me cambio de una manera drástica, pero no fue fácil asimilar esto, que era algo raro en mi vida, como fue el tema de la adicción, una lucha constante que no daba tregua alguna, solo desolación, pérdidas, miedos de no saber cómo seguir.
Cuando pido ayuda a la fundación San Camilo él ya había pasado por 20 internaciones, llamé, pedí por favor que me ayuden, expliqué lo grave de la situación, que era de vida o muerte que ya no soportaba más ...... Me escucharon y me brindaron la ayuda solicitada, no fue fácil, fue un momento muy difícil en mi vida, muchas perdidas, pero pensé al menos está vivo, sufrí es verdad, lloré mucho, no es fácil dejar a un ser querido con personas que uno no conoce, una sensación de vacío terrible, pero era por su bien y el de mi familia.
Hoy lo veo mejor con sus altibajos pero tratando de hacer las cosas bien, veo que se compromete, cosa que nunca hizo, proyectarse, es un incentivo, debo reconocer el rol que cumplen dentro de la institución los asistentes y profesionales comprometidos con el proyecto institucional. Creo en el compromiso de ustedes en la tarea cotidiana de luchar contra un enemigo invisible como son las drogas, que destruye la integridad física y psíquica no sólo del adicto sino de todos aquellos que quedamos atrapados en esa maraña de dolor.
Hoy por hoy lo veo mejor, apuesto a la vida y seguiré luchando por su vida, por que lo quiero mucho y deseo lo mejor para él, se que ustedes lo ayudan y me ayudan, soy consciente de que esta es la única salida a las drogas, soy y seré una agradecida eterna por el compromiso asumido y la responsabilidad que implica el tratamiento. Dejé en sus manos un pedazo de mi vida, confío en ustedes y en su recuperación. Muchas gracias por ayudarnos a creer que hay una luz en medio de la oscuridad." Flia. C.

QW  "Hola MMM l!. Soy el hermano de XXX, está muy buena tu idea del relato, porque cuando uno piensa en toda la odisea desde el cambio de conducta de nuestro familiar que lo conduce ilógicamente a la autodestrucción en agonía permanente y luego la ignorancia de no saber de que se trata esta enfermedad y luego experimentando la mejora gradual y continua en el transito de este tratamiento hasta poder ver que verdaderamente nuestro familiar se convierte en una persona útil para sentir la vida real y vivirla sin las calamidades que ofrece esta maldita enfermedad.
Pensar en todo esto le hace caer a uno las lágrimas porque por muchos momentos no se creía posible. Por que la enfermedad es el infierno mismo, es una caverna sin salida, con olor a podrido, oscura, y llena de seres malditos e indignos. Y el tratamiento seria como una luz imposible que penetra en las profundidades de lo nefasto para rescatar lo mas preciado que tenemos todos, la vida de un ser querido. Te mando un abrazo, y cuando pueda si quieres te escribo mas en lo cotidiano." Diego M

QW  "Como mamá de un hijo adicto me costo un poco asimilar esta problemática Venimos de cuatro internaciones en Clínicas Psiquiátricas y esta sería la segunda en Comunidad a diferencia de SAN CAMILO que es cerrada. Nuestro hijo llegó de una larga angustia y de no saber que hacer. Gracias la profesional que nos orientó para internarlo en la Fundación San Camilo.
Nuestro hijo llegó con un grado de adicción muy fuerte, no voy a decir más de lo que saben algunos padres: mucha violencia pero lo que mas me impactó fue ver a mi hijo con chaleco de fuerza. 7 personas no podían sostenerlo, terrible. Hoy gracias a la Fundación él es otra persona, con una enfermedad que va a luchar toda la vida.
Hoy mi hijo es un gran colaborador, tiene beneficios, cosa impensada y todo gracias a la Fundación que fue duro pero el abordaje de acuerdo a mi experiencia en lo mas claro es decir: SOS ADICTO Y HACETE CARGO y para nosotros reconocer que somos CO-ADICTOS, fue duro pero claro y estamos de acuerdo. Gracias al Staff, nombrarlos a todo lleva otra pagina; padres confíen se puede hay que dejarse guiar." Flia. V.

QW  "Para aquellas personas que tienen que convivir con un adicto, espero que este testimonio los ayude. Cuando nos enteramos que mi hijo se estaba drogando, fue un golpe muy fuerte, sin saberlo yo lo presentía, que algo no andaba bien, por sus cambios de actitudes, por su manera de ser, pero nunca lo podía comprobar fehacientemente, de todas maneras, yo le revisaba todo y nunca encontraba nada. El como adolescente se iba con sus amigos y se hacia la gran panzada y venía a casa fresquito. Así fue pasando el tiempo, hasta que él me encaro y me decía que no se drogaba. Yo le dije que no ponía las manos en el fuego, ni por mí, pero más vale que no lo enganchara. Así pasaron aproximados 7 años, el trabajaba si lo mandaban, pero no iba a buscar trabajo, en casa se vivía un clima tenso, porque no podía ser, que el hacia una vida de un chico de 13 años, la TV, la música, los amigos, las salidas. Se compartía una mesa pero el nunca la compartía, era comer y siempre se iba. Uno también fue muy permisivo.
Lo que si tenia claro que en mi casa hay códigos de convivencia, el se cuidaba para que nosotros no lo atrapemos, como quedarse a dormir en casa de sus amigos; pasamos miles de situaciones y yo averiguando cómo podía hacer.
Hasta que un día nos dijo que se drogaba, pasamos por muchos tratamientos, por muchas circunstancias familiares horribles, hasta que un día me planté y mi marido lo invitó a irse de casa, que así no se podía vivir.
Se fue a la casa de un amigo, que andaba en la misma, trabaja de peón de albañil, yo le dije que si pisaba mi casa que era a dos cuadras, llamaba a la policía, de todas formas mi marido lo iba a ver y le llevaba un plato de comida, que el sabia que yo la preparaba, y queriendo convencer al padre para volver a vivir con nosotros, y mi marido le decía que me diera tiempo a mi porque yo estaba muy enojada. Y nosotros hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance y más.
Ya no había nada más por hacer, la decisión estaba en él. Así paso el tiempo, con sus amigos pero sin sus afectos, hasta que una noche cayo en mi casa completamente dado vuelta como se dice, tiró la mariguana en la mesa y dijo que se quería internar.
Así fue que nosotros, ya habíamos visto la Fundación, llamé y de inmediato se abrieron completamente al servicios de nosotros, ya a mí no me dolía dejarlo internado, porque yo sabía que si no lo hacía iba de mal en peor.
San Camilo es una comunidad que nos brindó todo y nos enseñó mucho, como por ejemplo, que las adicciones son una enfermedad y hay que tomarla como tal, que son los enfermos muy manipuladores, y de las cosas que hacen, y yo me preguntaba cómo no me había dado cuenta.
Siempre acátense a la institución, no quieran que la salud de sus hijos sea cuestión de ustedes, uno si tiene que mirar, pero si es una enfermedad, uno no le discute al médico, bueno esto es igual. No se dejen manipular por los internos, entiendan que están enfermos y van a hacer todo lo posible para no estar ahí, en mi caso fue distinto porque el decidió internarse, pero que antes la pasamos, la pasamos. Este mes se cumplen 6 meses de su internación y vemos una persona completamente distinta, sosteniendo un tratamiento, las cosas cambian totalmente, se comparte una mesa, se habla, hasta el mismo nos dijo en una oportunidad, cuando teníamos visitas en la institución, ustedes no me tienen que creer nada, porque somos muy manipuladores.
Así se fue ganando beneficios, como salidas por la zona, venir a casa, ahora nos toca que ya se puede quedar a dormir los fines de semana. Esto es el logro de él y de los profesionales, de la Fundación completa que le estamos muy agradecidos. Es una comunidad que siempre estuvo y está dispuesta a colaborar, a guiarnos, a contenernos y a enseñarnos, cómo convivir y cuáles son los pasos a seguir.
Toda nuestra gratitud a San Camilo, es una fundación que se ocupa del enfermo y nos enseña como tenemos que ser pilares. Se que no es fácil, pero quien lea esto tiene que entender que cualquier adicción mata !. Entonces digamos si a la vida !!!!!!!!! Una vez más, gracias a todo el cuerpo de San Camilo...."Dios los bendiga". Flia. H.