Prestar ayuda
 Un momento crucial es cuando se acuerda y se toma la decisión de propiciar un tratamiento, de manera especial la internación y asumir el compromiso de acompañar el proceso. Normalmente es una manera de ganar calma, pensamiento equilibrado y gobernabilidad sobre los problemas de la adicción, porque abre la posibilidad de incorporar en la vida de los individuos del entorno cuotas de serena y feliz estabilidad emocional.

 Después de las tensiones que golpearon sus vidas, particularmente su confianza, es una forma de obtener normalidad y la posibilidad de vivir sus propias vidas intensamente, sin culpa y sin ira ni resentimiento.
No es fácil, entonces, requiere fortaleza y sabiduría, para salvar complejos obstáculos de conciencia, temor, negación, voluntarismo, resistencias y oposiciones.

 Amenazas y formas diversas de extorsión, mantienen a la familia en impotencia total:

 Yo la manejo
 Lo mío no es para tanto
 Yo al alcohol (la droga) lo dejo cuando quiero
 Déjenme de joder y ocúpensen de sus cosas
 Dame una última oportunidad y vas a ver que no te voy a defraudar
 Te juro que voy a empezar un tratamiento y me pongo las pilas
 Si me llegan a internar me mato
 Si me internan, cuando salga los mato

El adicto controla a la familia: ésta grita, llora, implora, reza o se hace “cómplice” y sin límites, el adicto continúa consumiendo.

 El planteo de la Fundación esta lejos de ignorar o contradecir los elementos condicionantes del fondo del problema. En este sentido se suele considerar causal de las adicciones: pobreza, desempleo, crisis moral, disgregación familiar, crisis económica, falta de oportunidades de desarrollo, deserción escolar, violencia familiar, baja autoestima, huída de los problemas y las exigencias de la vida, todas ellas complejas y de difícil solución en un corto plazo.
Se las toma en cuenta como variables que profundizan la problemática, sin embargo enfocarse en las causas de origen no resuelve el problema cotidiano y en tal caso, la pregunta es: Qué hacer para resolver el problema hoy?. No es racional esperar por la solución de fondo porque la urgencia del drama no lo permite.

 El destino de los que padecen las consecuencias de las patologías asociadas al abuso de drogas y/o alcohol, si son abandonados a su suerte, suele ser trágico: enfermedad, ruina moral y financiera, cárcel, tormento cotidiano y aun muerte por sobredosis, accidente o agresión, alta peligrosidad para ellos mismos y para terceros.
La familia y su ámbito de pertenencia, no están necesariamente condenados a presenciar con patética impotencia la destrucción de un querido ser humano.
El tratamiento en una Comunidad Terapéutica Profesional es la solución que aparece como posible y casi única y dependiendo de las circunstancias, decidida con o sin el consentimiento del afectado.

 Si la familia y la sociedad se proponen cuidar a su gente, tienen el derecho y el deber de resguardarlos y de ese modo, evitar el peligro de condenarlos a un destino de ignominia. No debería importar en lo mas mínimo las opiniones, discursos, promesas o amenazas de los afectados, enfermos, negadores y necesitados de ayuda.

 Impulsados por el hartazgo, desesperación o cansancio, la decisión lógica es propiciar un  tratamiento, inclusive la internación compulsiva, dándoles a sus queridos adictos una oportunidad de rehabilitación, sanación y reinserción.
Habría que ser precavido y tener sólida convicción frente a argumentos como: si no quiere curarse nada se puede hacer o es necesario dejarlo tocar fondo para que se de cuenta y reaccione. El que reacciona está al final del proceso, es decir curado, y la dificultad es lidiar con los enfermos y no con los que se curaron.

 Para el tratamiento se cuenta con la voluntad del paciente o, en su defecto, con la voluntad, hartazgo, cansancio y/o desesperación de su familia y entorno, quienes pueden recurrir a nosotros para salvaguardar su vida antes de que sea demasiado tarde.

 Toda internación compulsiva podrá ser objetada desde la perspectiva de los derechos individuales y la privación de la libertad, pero este planteo deja de lado otra figura, tanto o mas importante, la protección de persona como contracara del abandono de persona.

 La Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, opinan que el tratamiento coercitivo puede ser efectivo.
 
 Con la sola firma de un familiar responsable y la posterior ratificación judicial informando al juzgado de turno para legalizar el procedimiento, se procede a la internación del paciente. Para ello se podrá contar con un equipo especializado que lo retira de su domicilio y lo interna, salvaguardando su vida. No olvidemos que el abandono de persona es un delito.
Según las disposiciones legales vigentes la internación de un paciente puede solicitarla, con el aval de un certificado medico:

     esposo o esposa, no divorciados
     pariente de consanguinidad cercana
     ministerio de menores
     cónsul (en caso de un extranjero)
     cualquier persona del pueblo, frente al caso de manifiesta violencia

 Es muy recomendable la asistencia a grupos de autoayuda y contención; la coherencia de padres y miembros del entorno respecto de políticas, estrategias y decisiones relacionadas con el tratamiento, es un aspecto fundamental para el éxito.
Sin duda esto mejorará la participación en el tremendo esfuerzo que los adictos realizan durante la recuperación, por lo tanto, es una condición necesaria para el éxito del tratamiento y de la rehabilitación, un acompañamiento virtuoso, poco conflictivo y lo menos traumático posible.


    aGrupos de ayuda para familiares y amigos de adictos al alcohol: AL ANON - Link
    aGrupos de ayuda para familiares y amigos de adictos a las drogas: NAR ANON - Link

 



Sarmiento 2487 - Derqui, Pilar, Prov. de Buenos Aires, Argentina
Tel: 023044-88436 / 023044-88439
e-mail: fundacionsancamilo@outlook.com // fundsancamilo1@yahoo.com.ar // fundsancamilo@yahoo.com - Todos los derechos reservados